Esta semana, el 22 de noviembre fue Santa Cecilia, dama romana, mártir en el s. III y patrona de los músicos.
La fama musical de Cecilia se basa en la leyenda de su muerte, que dice que mientras ella moría debido al martirio, iba orando Dios todo cantándole. Parece que se la empezó a relacionarse con la música hacia el siglo XV; pronto se hizo popular, y el 1594, Gregorio XIII proclamarla patrona de la música. Hicieron varias fiestas en su honor, la primera de las cuales tuvo lugar en Normandía. Poco más de cien años después, la moda llegó a Inglaterra atravesando el canal de la Mancha, y Henry Purcell le compuso tres odas el 1683. Otras obras musicales dedicadas a santa Cecilia son el himno de Benjamin Britten (basado en un texto de WH Auden), un himno de Herbert Howells, uno de Alessandro Scarlatti, o la obra Messe Solennelle de Sainte Cécile de Charles Gounod, o la oda Dios te salve, Cecilia brillante! y la ópera, Cecilia, de Licinio Refice de 1934. El músico belga Joseph Ryelandt (1870-1965) estrenó la ópera Sainte Cécile, con libreto de Charles Martens, en 1907, en Amberes.
En la escuela lo hemos celebrado con un pequeño repaso historico y un concierto.
Por la tarde se hizo un concierto por los familiares de nuestros alumnos y contamos con la participación de Oscar, un alumno de 2º de ESO.




